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ARTICULO SEMANA 2, 2008



EL BOOM EN COLON

Informacion General

 
El ‘boom' inmobiliario llegó a Colón
Desde tiempos coloniales, la ciudad ha sido un imán para la inversión extranjera y los negocios. Hoy vive un auge en la construcción y se expande hacia las afueras y áreas revertidas 
TAMARA DEL MORAL 
tdelmoral@prensa.com   

LA PRENSA | Maydée Romero

La fachada de Colón está cambiando. Inversiones millonarias se desarrollan a toda máquina, a pesar del desempleo y los problemas sociales que hay en algunas zonas.

Modernos centros comerciales, hoteles, edificios de apartamentos y viviendas unifamiliares, orientadas principalmente a un mercado de clase media y alta, así como nuevas bodegas en la Zona Libre, son sólo algunas de las obras que se están realizando.

El crecimiento de la ciudad estuvo limitado durante años por la antigua Zona del Canal. El sector inmobiliario estaba dormido. Pero en la década de los 90 comenzó a despertar el interés de los inversionistas por la construcción de viviendas en las afueras y en áreas que antes habían estado bajo la jurisdicción norteamericana. Con la venta de propiedades por parte de la antigua ARI y la ley de incentivos a la construcción, el sector inmobiliario de Colón despertó.
URBANIZACIÓN. El residencial Alhambra, ubicado cerca del Club Unión Árabe de Colón, tiene 36 casas con precios que superan los 400 mil dólares. Este es uno de los siete proyectos que está desarrollando el grupo Waked, quienes también construyen nuevas galeras en la Zona Libre y casas en Playa La Angosta.

Actualmente, una gran oferta de viviendas intenta satisfacer la demanda habitacional, además de que existen facilidades de financiamiento, lo que ha contribuido al crecimiento del sector.

Por tradición, el colonense estaba acostumbrado a desarrollar su vida en las 16 calles de la ciudad, pero esa tendencia ha cambiado.

“La gente empieza a salir de la ciudad e irse a las áreas revertidas, donde buscan status y vivir rodeados de la naturaleza, en ambientes tranquilos y seguros”, dice Engracia Archibold, gerente general de Grupo V&V, promotores de diversos proyectos.
AVANCES. Actualmente se construye en terrenos de la Zona Libre el proyecto Millennium Plaza, que consta de locales comerciales y el hotel cinco estrellas Four Points Sheraton.
Las nuevas urbanizaciones prometen calidad de vida para que las personas que trabajan en Colón, vivan en Colón.

El boom inmobiliario que se está viendo es debido a los turistas, la expansión de la Zona Libre y los empresarios que están montando operaciones nuevas allí, y que han decidido vivir en Colón, afirma el empresario Nidal Waked, del grupo A. Waked e Hijos.

Al residenciarse allí, se evitan el dolor de cabeza que representa recorrer la carretera Panamá-Colón, que se mantiene en un estado deplorable.
ESPINAR. En el área revertida hay varias barriadas nuevas y pronto desarrollarán un parque acuático.

Si existen buenas opciones para residir en Colón, los empresarios las aprovecharán para evitar el desgaste de viajar todos los días, opina Waked. “Las horas productivas se acortan y la calidad de vida disminuye cuando viajas diariamente”.

El tema de la carretera preocupa a muchos. Marcos Lim, presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) de Colón, dice que es “traumático” transitar esta carretera y que el estado en que está “resulta inaudito e inaceptable”, considerando que Colón genera casi el 7% del producto interno bruto del país.


Actualmente, existen tramos de esta vía en reparación, lo que ocasiona un mayor congestionamiento. A pesar del inconveniente, una caravana de inversionistas y empresarios optimistas sigue apostando por el futuro de Colón, por considerar que tiene el potencial necesario para convertirse en una gran ciudad y un destino turístico preferencial.

También esperan que se concluyan los megaproyectos programados, como la ampliación de los puertos y el centro multimodal, que incluye la construcción de un aeropuerto internacional y un centro de acopio para carga aérea.

iNVERSIONES MILLONARIAS

En la Vía Transístmica, cerca de los Cuatro Altos, se está construyendo el proyecto Silver City, un complejo comercial residencial de 22 mil 500 metros cuadrados, en el que se piensa invertir 12 millones de dólares y que debe culminarse en 2008.

La primera fase incluye la construcción de los edificios Guadalupe (que ya está levantado), Trinidad y Barbados, tres torres de 12 pisos de apartamentos, así como 33 locales comerciales con un área de hasta 100 metros cuadrados.

Los precios de los apartamentos de dos recámaras de esas torres van desde 59 mil dólares y los de tres recámaras desde 68 mil dólares. Casi todos los locales están vendidos o alquilados, afirma Mariana de Detresno, gerente administrativa de Pedros Bienes Raíces. “Entre abril y mayo deben estar llenos”.

Restaurantes, mueblerías, salón de belleza, farmacia y un banco, son algunos de los comercios que se estarán instalando. “La idea es darle todas las facilidades posibles a los que vivan aquí”, afirma Detresno.

En Silver City también habrá un edificio comercial y la última etapa incluye la Torre Cristóbal, de 15 pisos, con 80 apartamentos más grandes.

El proyecto, que según la arquitecta María de Espinosa está orientado a los trabajadores de la Zona Libre y de los puertos principalmente, tiene en total 244 apartamentos, área social, elevadores, estacionamientos y parada de bus.

Algunos extranjeros han mostrado interés por ser vecinos de este complejo, que ya tiene su primera torre edificada y desde el cual se aprecian, al frente, los terrenos donde será construido el centro multimodal.

Para todos los PRESUPUESTOS

El grupo V&V, por su parte, está manejando nueve proyectos habitacionales en forma paralela.

“Tenemos un abanico de proyectos que va desde casas de interés social de 16 mil ó 17 mil dólares, en Las Perlas de Pilón (pasando Río Alejandro), hasta casas de 185 mil dólares”, afirma la gerente general, Engracia Archibold.

En sus inicios, en 1997, este grupo compró 20 edificios en Espinar, que eran antes barracas norteamericanas, con el propósito de convertirlos en apartamentos para la clase media profesional y la clase alta de Colón.

De esos 20 edificios, ya han desarrollado nueve habitacionales, cinco fueron demolidos, tres se encuentran en desarrollo y los otros tres están tratando de venderlos a universidades.

Pero esto último ha sido difícil, admite Archibold. “Las universidades privadas no quieren venir a Colón. Ese ímpetu de apertura de universidades privadas, aquí no ha calado”.

A partir de 2000, la empresa empezó a desarrollar proyectos en las afueras de la ciudad, como Praderas de Punta Azul, Quintas de Altos de Pilón y Los Portales de San Judas, que en total suman más de 800 viviendas. También tienen las Villas de Espinar, Quintas de Espinar y los Bosques de Espinar. En esa misma zona, una empresa mexicana desarrollará un parque acuático.

Menos alquileres, más ventas

Los clientes del mercado colonense no estaban acostumbrados a poseer una vivienda propia, señala Archibold. Sin embargo, el último estudio de mercado que hicieron en enero de este año refleja que esa tradición cambió.

Ahora la tendencia se orienta cada día más hacia la adquisición de nuevas viviendas por medio de préstamos hipotecarios y ha bajado la cantidad de viviendas arrendadas.

V&V ha construido más de mil 500 viviendas, entre apartamentos y casas unifamiliares, y tienen planeado hacer más de 5 mil viviendas adicionales durante los próximos 10 años, en 400 hectáreas de terreno.

Sin embargo, existen prejuicios. “Se piensa que vivir en Colón es inseguro, pero no es así”, afirma Archibold. “Colón tiene la misma inseguridad que el resto del país, hay áreas más vulnerables que otras”.

PROYECTOS DE FAMILIA

El grupo familiar A. Waked e Hijos tiene en Colón siete proyectos caminando simultáneamente. Uno de ellos es el Millennium Plaza, un centro comercial situado en un área de 400 hectáreas, paralela a la vía Boyd Roosevelt y diagonal a la futura terminal de transporte.

El proyecto está a menos de un kilómetro de los Cuatro Altos y tendrá acceso desde la zona franca y desde la vía que conduce a la ciudad.

Actualmente, se construye allí el hotel de cinco estrellas Four Points Sheraton, que tendrá 243 habitaciones, y que hospedará a muchos de los más seis mil turistas, visitantes y empresarios que llegan a la Zona Libre cada mes.

También viene un casino de más de 2 mil metros cuadrados, para el que ya se están tramitando los permisos.

Habrá un área de food court para los más de 27 mil colaboradores de la zona franca, además de locales comerciales, restaurantes, bancos, instituciones gubernamentales y oficinas, dice Nidal Waked, vicepresidente de la compañía.

Esta obra supone una inversión de 42 millones de dólares. “Es la inversión más alta en la costa atlántica, después del Canal y los puertos”, indicó.

Cinco proyectos del grupo son de tipo residencial. Albader, ubicado camino a Davis, consiste en 200 casas de 160 mil dólares, de las cuales ya se han construido y vendido más de 100.

Alborada, ubicado cerca de San Martín, consta de 390 casas que se venderán desde 50 mil dólares en adelante. “Ya hay más de 200 entregadas”, informó Waked.

Alhambra es quizás el proyecto residencial más costoso de este grupo: son casas de 450 mil dólares o más. Está ubicado cerca del Club Unión Árabe de Colón y ya hay más de 36 casas en pie.

Otros de sus proyectos son las casas en Playa La Angosta, con terrenos de mil 200 metros, y las torres de apartamentos Costa Marina.

Los Waked también están construyendo nuevas galeras en la Zona Libre. Su mercado es variado: algunos extranjeros, nuevos usuarios de la zona franca, pero la mayoría, según Nidal Waked, son profesionales, abogados, ingenieros, personas de clase media y alta que están saliendo de la ciudad, o empresarios e inversionistas que han decidido quedarse a vivir en Colón.

Panamá está de moda y a Colón le está tocando su parte, comenta Waked. “Muchas personas están viendo en el país la estabilidad, la moneda, el centro bancario, un buen lugar para educar a sus hijos y para hacer negocios”.

Además, los jubilados extranjeros están buscando en Panamá su segunda casa. Por el momento, los baby boomers no han llegado a sus proyectos, pero espera que empiecen a hacerlo cuando comiencen a vender las propiedades de playa.

Un futuro prometedor

Tanto el colonense como el inversionista han entendido la importancia de no tener una Zona Libre dentro de una isla, sino integrada, dice Mariana de Detresno, de Pedros Bienes Raíces. “Colón es una ciudad bien trazada y tiene de todo para ser exitosa. En la medida que la gente cambie de actitud y sientan que es seguro vivir aquí, vendrá un boom de buenas inversiones en beneficio de todos. Colón podría ser como Boquete”. Los beneficios dependerán también de las inversiones del Estado, afirma Marcos Lim, presidente de la Apede de Colón. El año pasado, esta asociación presentó algunas propuestas que fueron adoptadas por el gobierno, entre ellas la necesidad de un cambio de imagen, la promoción de Colón como destino turístico y la protección de la naturaleza.

Lim destaca la importancia de que se concreten la ampliación de los puertos, que debe aportar unos cinco mil empleos y el proyecto multimodal, que podría generar hasta 40 mil empleos y cuyas obras superarían los 80 millones de dólares. Si se realizan, se espera un fuerte impulso en la economía y un aumento en el turismo, la demanda de vivienda, transporte y servicios, y lo más importante: disminuirá el desempleo.
Fuente bibliografica: Martes Financiero, 2007
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